Cómo saber si de verdad estás ganando
Vender mucho no es ganar. La cuenta que casi nadie hace en su tienda.
Una tienda puede vender más que nunca y estar perdiendo dinero. Pasa más de lo que parece, y siempre por la misma razón: se mira lo que entra y no lo que queda.
Vender no es ganar
Si vendes una gaseosa a $1 y te costó $0.85, vendiste un dólar y ganaste quince centavos. Vender cien gaseosas son cien dólares de venta y quince de ganancia — menos de lo que cuesta el recibo de la luz.
Por eso el número de «lo vendido hoy» no dice si el negocio va bien. Solo dice cuánto pasó por tus manos.
La cuenta que sí importa
Son tres restas, en este orden:
- Ventas − lo que te costó esa mercadería = tu ganancia bruta.
- Menos los gastos: luz, agua, alquiler, bolsas, el flete.
- Menos las pérdidas: lo vencido, lo dañado, lo que se robó.
Lo que queda al final es lo que ganaste. Puede ser mucho menos de lo que pensabas, y esa es exactamente la razón para hacer la cuenta.
Anota el costo cuando compras, no después
El paso que casi todos se saltan. Si no sabes a cuánto te costó cada producto, no hay forma de saber cuánto ganas con él — y entonces la primera resta no se puede hacer.
Se anota una sola vez, al dar de alta el producto, y sirve para siempre.
Mira producto por producto
Casi toda tienda tiene productos que vende muchísimo y le dejan casi nada, y otros que vende poco y le dejan bastante. Sin mirarlo por producto, la sensación engaña: uno recuerda lo que más sale, no lo que más deja.
Cuando lo veas, vas a querer cambiar dos o tres precios. Ese es el momento en que la cuenta empieza a pagarse sola.
Una vez al mes basta
No hace falta hacerlo a diario. Pero sí una vez al mes, siempre, y comparar con el anterior. Lo que importa no es el número de un mes: es hacia dónde va.