Cómo llevar los fiados sin cuaderno
Qué anotar, cómo cobrar sin pelear y qué hacer con el que no paga.
El cuaderno de fiados funciona hasta que se moja, se pierde o alguien discute lo que dice. Y discutir con un cliente por dos dólares cuesta más que los dos dólares.
Anota tres cosas, siempre las mismas
No hace falta más, pero estas tres no pueden faltar:
- Quién, con su nombre completo o el que use el barrio. «Doña Rosa» sirve si solo hay una; si hay dos, ya no.
- Cuánto y de qué. El monto solo se olvida; el monto con los productos se puede comprobar.
- Cuándo. Es lo que convierte «hace poco» en «hace tres semanas» cuando toca cobrar.
Cobra por la deuda, no por la venta
El error más común es ir cobrando venta por venta. Lo que le importa a quien debe es cuánto lleva en total, y lo que te importa a ti también. Junta todo en un saldo por persona y ese es el número que se nombra.
Cuando alguien abona, no borres la deuda: registra el abono. La diferencia parece pequeña y no lo es — así queda claro que pagó, cuánto y qué día, y no vuelve a discutirse.
Pon un límite antes de necesitarlo
Decidir cuánto fías a cada quien cuando ya te deben demasiado es tarde y además es incómodo. Piensa una cifra por cliente ahora, con la cabeza fría. No hace falta anunciarla; basta con que tú la sepas.
Con el que no paga
Un recordatorio a tiempo evita casi todos los problemas. Un mensaje corto, con el monto y la fecha de la última compra, sin reproche: la mayoría de la gente no está evadiendo, se le olvidó.
Y si ya no paga, decide pronto si sigues fiándole. Arrastrar una deuda vieja mientras se acumula una nueva es cómo se pierden los dos.
Lo que se te olvida si no lo anotas
Que el fiado es dinero tuyo que está afuera. Si vendiste $400 en la semana pero $150 fueron fiados, en tu caja hay $250. Contar los fiados como ventas cobradas es la forma más rápida de creerte que te va mejor de lo que te va.